



Otro año más me he quedado sin vacaciones estivales, las típicas, las oficiales, por las que la mayoría del mundo trabaja durante todo un año.
En Granada el verano es agridulce, "la calor" aprieta y hace imposible cualquier actividad durante las horas de sol,,, salvo para los guiris, esos seres sufridos que patean y dan vida a una ciudad abandonada.
¡Bienvenidos!



























